Egan recuperó su lugar

Casi tres años han pasado desde la última victoria de Egan Bernal, el 30 de mayo de 2021, cuando se quedó con el Giro de Italia. Ayer, aunque no ganó, celebró tanto o más que en ese entonces.

Es que el podio conseguido en la Volta a Catalunya representó un éxito en si mismo, porque se trata de un pedalista que cerca estuvo de no volver… a caminar. Imaginen entonces el regocijo de propios y extraños -porque Egan es un tipo querido- al verlo próximo a su nivel top.

¿Pero cómo no ha conseguido la general entonces? Esa ya es otra cuestión, relacionada al mérito y evolución ajeno antes que a cualquier cuestión personal. En el citado Giro 2021, Bernal y su entorno ya vislumbraban que, aún siendo un ciclista de élite, iba un peldaño por detrás de los eslovenos (a los que luego se sumarían Remco y Vingegaard).

El verdadero suceso en el podio obtenido ayer por el colombiano en la Volta es haber sostenido durante casi tres años su sueño de volver a ser, aún cuando los golpes se acumulaban y los resultados no llegaban.

Ojo, tampoco decimos que ahora vaya a luchar por una grande. No, ni cerca, si terminó a 5 minutos de Pogacar y a casi un minuto y medio de Landa en apenas una semana de acción. Bernal está para esto, ocupar un hueco en el puestómetro allí donde tome la salida, a lo Nairo Quintana, puesto que su nivel base es elevado.

El tren de los títulos ya pasó. El escarabajo, que seguramente esté alcanzando los mismos o mejores números que antes de su accidente, ha caído en el mismo saco que tantos otros que antes protagonizaban las competencias y ahora las miran desde atrás.

Aún así, es positivo por donde se lo mire. Su evolución en la campaña -en la que siempre ha estado entre los diez mejores- recuerda al Egan pre accidente, y lo más relevante del 3er puesto en la Volta es que lo consiguió tras hacer París Niza. Porque él mismo tenía dudas sobre si aguantaría el castigo de dos competencias World Tour consecutivas.

Lo hizo y yendo a más, con lo que el test ha sido súper favorable y la ilusión no se la quitará nadie. Por más eslovenos o daneses que haya alrededor, a poco que alguno se descuide o lo deje meterse en la pelea, el de Zipaquirá está con vatios para terciar en cualquier conversación.

No es exageración, si concluyó por delante de gente que está en su apogeo y no tuvo problemas de salud. Incluso si no estaban en plenitud, tampoco es que venían de la playa y ahora los corredores no se echan en el sofá todo el invierno.

Otro detalle es cómo se manejó, con inteligencia para no intentar seguir la estela de la moto eslovena, pero con coraje para atacar (y batir) al resto de mortales como él.

En definitiva, el sudamericano volvió al lugar al que pertenece, entre los más destacados de los mortales, esos que estarán en la puja por el podio como logro máximo y, en caso de fallar o ausentarse un extraterrestre, los que posiblemente aspiren a obtener un título.

Enhorabuena por el regreso de Bernal. Un talento generacional al que una camada de aliens y un accidente casi fatal apartaron de los libros más grandes de historia.

Gran parte de la jornada estuvo protagonizada por una fuga de dos corredores, Santiago Gómez (Team Sistecrédito) y Bernardo Suaza (Petrolike). Sin embargo, su ilusión terminó a dos vueltas del final, pues el pelotón principal puso fin a la escapada a falta de 25km para la meta.

Ya en la última vuelta hubo ataques en el grupo principal. Después de varios intentos fallidos, se consolidó un grupo de 8 ciclistas en cabeza de carrera. Entre ellos estaban Egan Bernal y Rigoberto Uránpero finalmente la pelea por el triunfo de etapa fue entre Osorio y Rodrigo Contreras.


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